La entrevista que define el PODER
Hoy nos detenemos en un instante excepcional: el momento en el que el poder deja de ser local, fragmentado, y comienza a pensarse como algo unificado. Nos trasladamos al valle del Nilo, alrededor del año 3100 antes de Cristo, para escuchar a una figura clave en el nacimiento del Estado egipcio.
Nos encontramos a orillas del Nilo, en un tiempo de profundos cambios. Durante generaciones, Egipto ha sido un mosaico de comunidades, tradiciones y poderes locales. Pero algo está cambiando. Los símbolos comienzan a repetirse, las rutas fluviales se controlan, los conflictos entre regiones aumentan… y surge una figura capaz de imponer orden sobre la fragmentación.
Narmer es recordado como un conquistador, pero también como organizador, mediador y fundador de una nueva forma de poder.
"Unificar no es solo someter. Es hacer que pueblos distintos acepten un mismo orden. Que el grano llegue a quienes no cultivan, que el agua se distribuya cuando el río es caprichoso, que los dioses sean honrados bajo símbolos comunes. Sin unidad, cada región mira solo por sí misma. Con unidad, el reino sobrevive."
"El conflicto no es el objetivo. Es la consecuencia del desorden. Cuando no hay reglas comunes, cada líder impone las suyas. Yo no busco la guerra, pero tampoco huyo de ella si es el precio de la estabilidad. Un reino dividido sangra durante generaciones. Un reino unido sangra una vez… y luego prospera."
"Cuando un campesino ve el mismo emblema desde el delta hasta el sur, entiende que pertenece a algo más grande. Eso es poder duradero."
"La Historia no pertenece a los hombres, sino al reino que dejan atrás. Si dentro de generaciones Egipto sigue siendo uno, mi nombre será irrelevante. Si se fragmenta, ningún relato me salvará. No gobierno para ser recordado. Gobierono para que Egipto exista."
"Imagino un reino donde el orden supere al caos. Donde los templos, las ciudades y los campos formen parte de un mismo cuerpo. Donde el poder no dependa de un solo hombre, sino de leyes, rituales y símbolos que perduren. Si eso ocurre, Egipto no será solo un territorio… será una idea."
Lo que acabamos de escuchar no es solo una entrevista. Es el eco de un momento en el que la humanidad comenzó a gobernarse a sí misma de forma permanente. Las palabras de Narmer revelan una idea revolucionaria para su tiempo: el poder no como dominio personal, sino como estructura duradera.
La unificación del Alto y Bajo Egipto bajo Narmer marcó el inicio de la Primera Dinastía y el Periodo Arcaico egipcio. Este proceso no solo consolidó el territorio, sino que estableció los fundamentos de una administración centralizada que perduraría por milenios.
La Paleta de Narmer, uno de los documentos históricos más importantes del antiguo Egipto, representa simbólicamente esta unificación y muestra cómo el poder comenzó a legitimarse a través de símbolos visuales y narrativas compartidas.