Entre los años 3200 y 3100 a.C., las primeras ciudades dejan de ser únicamente centros económicos y se transforman en actores políticos. El poder se organiza, se defiende y comienza a institucionalizarse.
Analizamos cómo surgen líderes capaces de coordinar territorios, cómo aparecen conflictos organizados y cómo algunas sociedades entran en la fase inicial del Estado.
La gran novedad de este periodo es la aparición de un poder estable que sobrevive a los individuos. La autoridad deja de ser personal y se convierte en institucional.
Escritura, administración, conflicto y simbolismo convergen para crear sistemas capaces de gobernar poblaciones numerosas durante generaciones.
Aquí nacen las bases del Estado, de la ley y del poder político organizado. La Historia entra en una nueva fase.