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Episodio 3 — El nacimiento de las primeras ciudades (3300–3200 a.C.)

¿De qué trata este episodio?

Entre los años 3300 y 3200 a.C., varias regiones del mundo experimentan transformaciones paralelas: crecimiento urbano sostenido, especialización económica y el surgimiento de instituciones capaces de coordinar a miles de personas.

Uruk se expande a una escala inédita, los templos se convierten en centros económicos, el comercio conecta regiones lejanas y aparecen sistemas de registro cada vez más sofisticados. No hablamos aún de imperios, pero sí de los mecanismos que los harán posibles.

Regiones analizadas

Claves históricas del periodo

Este siglo marca un cambio cualitativo: el poder deja de basarse únicamente en la fuerza o el prestigio personal y comienza a estructurarse a través del control del excedente, el registro y la coordinación de grandes proyectos.

La aparición de sellos administrativos, almacenes centralizados y normas compartidas indica que las sociedades empiezan a funcionar mediante reglas impersonales. Es el embrión del Estado: una forma de organización que sobrevivirá a quienes la dirigen.

Tecnología y vida cotidiana

Innovaciones como la rueda, el torno de alfarería y la estandarización de herramientas transforman la vida diaria. Los artesanos producen más, los intercambios se intensifican y las ciudades se vuelven espacios densos y especializados.

Al mismo tiempo, objetos simbólicos —amuletos, figurillas y sellos— revelan identidades sociales emergentes y nuevas formas de pertenencia.

¿Por qué este periodo es importante?

Porque aquí se establecen los fundamentos de la política, la economía y la administración tal como las conoceremos en los milenios siguientes. Las sociedades dejan de ser agrupaciones locales y se convierten en sistemas interconectados.

La historia, entendida como organización compleja de personas, recursos e información, ya está en marcha.